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Diet Style: Plantas.

Es una realidad que las investigaciones y los avances científicos aplicados a salud y nutrición están abriendo debates y discusiones sobre los tipos de dietas, existen varios movimientos relacionados con la alimentación que limitan y promueven ciertos alimentos, tal es el caso de la dieta cetogénica, de la dieta paleo y la dieta basada en plantas entre otras.


CIANE según la evidencia científica actual, creemos que no hay una regla generalizada para un solo estilo de alimentación, depende de muchos factores ya que somos totalmente diferentes.


Lo que si recomendamos, es consultar con un nutriólogo los cambios que pensamos realizar en nuestra alimentación para aprender a cerca de los nutrientes que hay que vigilar y aún sin realizar cambios, no está de más recibir orientación para potenciar los beneficios del tipo de dieta que decidimos disfrutar.


Por ésto traemos el primero de una serie de artículos en colaboración con personas que llevan a cabo un estilo de alimentación específico quienes nos compartirán como ha sido su experiencia. En esta primera ocasión les presentamos a Audrina quien decidió cambiar su alimentación y a la larga llevar a cabo un nuevo estilo de vida basado en plantas.

Me llamo Audrina y llevo poco más de un año que decidí cambiar mi alimentación, todo inició básicamente por el acceso a la información documentales, redes sociales o artículos que llegaban a mí, me fui informando de cómo la producción de alimentos de origen animal afectaba el medio ambiente y como el consumo de estos en exceso trae efectos nocivos a tu salud. Al darme cuenta que mi alimentación no se regía por éstos productos (nunca fui una persona que comiera mucha carne) decidí hacer ese cambio.


Desde el inicio mi idea fue asesorarme con un experto y me acerqué a una nutrióloga que es vegana desde hace más de 6 años, para mí era muy importante que si iba a hacer ese cambio lo haría de la mejor manera y con la información necesaria.

Me fue muy fácil eliminar por completo puerco, pollo y res desde el inicio, decidí que todo iba a ser paso a paso, ya que he leído que nunca recomiendan que sea súbito porque la probabilidad de fracaso es mayor.

Conforme el paso de las semanas me di cuenta que mi energía era igual o mayor, no me sentía desganada o con alguna descompensación, ya que la nutrióloga se cercioró que todas mis necesidades nutrimentales estuvieran cubiertas en cada comida. No fue para nada complicado ya que como es el caso de la proteína animal, la proteína vegetal se mide por porciones necesarias y poco a poco vas reconociendo cuánto es lo que tu cuerpo necesita.


La parte física mi cuerpo comenzó a responder de manera excelente, mi digestión empezó a tener un curso mejor que el promedio, así como el cansancio post comida que todos sentimos ya no existía, mi rendimiento en la parte deportiva era mejor, me sentía como más lúcida y con más balance como tanto física y anímicamente. En lo emocional, para ser sincera el tema de maltrato animal no formaba parte de las razones por las que decidí hacer éste cambio, pero con el paso del tiempo que me fui adentrando más.


Me fui haciendo más consciente de lo que entraba a mi cuerpo y de donde provienen mis alimentos, comencé a desarrollar una empatía por mi entorno.

Empecé a cuestionarme muchas cosas, como creencias que nos inculcan o que simplemente en automático vas adoptando, me di cuenta que mi decisión estaba tomando un enfoque ético y con un fin, que es el impacto que yo quiero generar en el mundo. Para el siguiente paso decidí que era momento de decirle adiós a la comida de mar, esa cabe recalcar fue la parte más “difícil” ya que la disfrutaba mucho, pero por otra parte ya abierta esa ventana de “dónde como y a costa de qué este alimento llega a mi plato” el trayecto fue fácil y sin ninguna duda en el camino.

Pasaron algunos meses y mi mamá comenzó a acercarse un poco a la idea, al ver lo que mi programa alimenticio traía consigo, recetas muy fáciles, con excelente sabor y poder nutrimental, decidió darle una oportunidad a la alimentación basada en plantas, y justamente este abril cumplió un año de esa decisión.

Siempre recomendaré que como cualquier decisión sobre tu salud, te acerques a un profesional.

Es muy común creer que una persona vegetariana o vegana, es alguien muy sano y no es así, ya que se tiene el mismo acceso a comida que no aporta nada de manera nutricional.


Es una realidad que la población con este tipo de alimentación va creciendo y cada vez es más fácil encontrar productos que suplen el consumo de producto animal, que muchas veces no es necesario, ya que la mejor fuente de alimentación y nutrientes se encuentran en cosas que ya conocemos, como las leguminosas y alimentos frescos como frutas y vegetales, por eso siempre será necesario el asesoramiento con un profesional.

Es vital que la gente comience a cuestionarse las cosas, leer e informarse, destapar tantos mitos como ¿de dónde consigues tu proteína si no consumes carne? ¿No tienes miedo de descompensarte? ¿No te aburres de solo comer lechuga? etc...


En este momento aún consumo productos como lácteos y huevo, pero únicamente fuera de casa y en ocasiones cuando voy a un restaurante, ya que como menciono creo que los cambios que se van haciendo poco a poco, tienen una mayor probabilidad de quedarse contigo. Definitivo aún sigo llamando ésta una de las mejores decisiones que he tomado, ya que no solo físicamente me siento mejor, si no que trae consigo mucha felicidad y bienestar como persona, algo tan cotidiano como nuestra forma de comer puede traer un impacto enorme en la huella que queremos dejar en la tierra y creo que es algo que todos debemos probar alguna vez, con un día a la semana tener un día sin carne y sin productos de origen animal, probar nuevas recetas y simplemente abrir la mente a una evolución de conciencia y descubrir poco a poco lo que pasa detrás para que ese alimento llegue a tu plato.

Gracias Audrina por compartirnos una parte de tu historia y también invitamos a todos contigo a unirse al movimiento #lunessincarne o #meatlessmonday, el cual promueve como ideal que toda la población los lunes no consuma alimentos de origen animal y se sume a los esfuerzos en la lucha contra el calentamiento global y el medio ambiente.


Lo más importante es que tu alimentación sea la mejor para ti, procure tu salud tanto física como emocional.

Testimonio Audrina Espinosa Rodríguez

Angélica Farfán Echeverría CIANE



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